DESARROLLO NACIONAL

Avances hacia una nueva vacuna contra la rinotraqueitis infecciosa bovina

Investigadores lograron disminuir los efectos clínicos causados por el Herpes virus bovino 1 en animales inmunizados. Abren una alternativa para su control y erradicación en el país.

Avances hacia una nueva vacuna contra la rinotraqueitis infecciosa bovina

Por ser una enfermedad ampliamente difundida a nivel mundial, este virus está presente en el 90 por ciento de los establecimientos. En Argentina, los índices de seroprevalencia promedian el 55 por ciento del ganado bovino, dependiendo de la región y la edad de los animales. 

Actualmente el tratamiento de la enfermedad se realiza con vacunas convencionales basadas en el uso de virus vivo modificado y también vacunas inactivadas. Pero, a partir de nuevas investigaciones en inmunización, surgieron las vacunas de ADN como un enfoque atractivo ya que presentan el potencial de inducir tanto la respuesta inmune humoral como celular contra el virus.

Como resultado de investigaciones iniciadas en 2011 se probó con éxito "una vacuna génica que una vez inyectada en el animal, produce una sola parte del virus imitando los mecanismos que el virus utiliza para replicarse, lo cual favorece el tipo de respuesta inmune adecuada para lidiar con el agente infeccioso", destacaron Patricia Zamorano y Valeria Quattrocchi, del Instituto de Virología del INTA Castelar.

Los investigadores confirmaron que la vacuna génica facilitó el desarrollo de la respuesta inmune en el ganado bovino.

Causada por el Herpesvirus de tipo 1 (HVBo-1), los síntomas de esta enfermedad contagiosa del ganado bovino están asociados a cuadros respiratorios agudos, reproductivos y nerviosos pero, además, acarrea importantes consecuencias económicas para los productores.  

Los resultados de esta investigación publicados por la revista científica Frontiers In Inmunology, indican que esta vacuna génica se formuló con dos compuestos químicos para facilitar el desarrollo de la respuesta inmune -adyuvantes- que fueron evaluados en bovinos de raza Aberdeen Angus y Criollo.

En el estudio, Valeria Quattrocchi y Patricia Zamorano, junto a Ivana Soria, Cecilia Ana Langellotti y Victoria Gnazzo -Conicet-, Mariela Gammella y Dadin Moore -INTA Castelar y Balcarce, respectivamente-, demostraron que es posible estimular tanto la respuesta humoral como celular contra el virus, al utilizar como vacuna un trozo de ADN que codifica solo para una porción del virus y adyuvantes químicos.

Tras la protección obtenida frente a la infección, describen que si bien los resultados fueron parciales, resultan muy útiles como prueba de concepto. “Creemos que al ajustar la dosis de la vacuna o al adicionar nuevas moléculas, que puedan mejorar aún más la respuesta, seremos capaces de obtener una vacuna más efectiva”, reconoció Zamorano, directora del proyecto e investigadora del INTA-Conicet y la Universidad del Salvador -USAL-.

La vacuna logró resultados parciales pero altamente significativos como prueba de concepto.

Este desarrollo “es el primero en Sudamérica donde se han utilizado células dendríticas obtenidas de linfa de bovinos para hacer estudios de la acción de adyuvantes”, indicó Quattrocchi.

Con los adyuvantes que se probaron en combinación con la vacuna génica, se logró aumentar los niveles de anticuerpos en sangre y en la mucosa nasal. También se incrementaron los niveles de una molécula importante para lidiar con las enfermedades virales: el interferón gama (IFN-γ).

Después de la infección experimental de los animales vacunados y animales control -sin vacunar-, observaron que en los inmunizados los síntomas fueron más leves y la excreción de virus fue menor. Sin embargo, los investigadores advierten que no se llegó a alcanzar los criterios de protección establecidos por la Organización Mundial de Sanidad Animal –OIE-, por lo cual la protección frente a la infección podría considerarse parcial.

 

El factor económico de la enfermedad

Si bien se trata de una enfermedad “moderada” y que no suele poner en riesgo la vida del animal, ya que la mortalidad apenas alcanza el 10 por ciento de los animales infectados, son importantes las pérdidas económicas que ocasiona. Los efectos se observan en la disminución en la producción de leche y carne por pérdida de peso y porque “impone restricciones al comercio internacional de ganado ya que es una enfermedad de notificación obligatoria frente a la OIE”, explicaron las investigadoras.

Los síntomas principales de la infección por Herpes bovino tipo 1 incluyen “conjuntivitis, infección del tracto respiratorio superior, lesiones pustulares del tracto reproductivo e inmunosupresión, lo que a su vez favorece la infección por bacterias oportunistas que pueden producir, por ejemplo, bronquitis y neumonía”, dijo Zamorano y agregó: “También provoca infertilidad y abortos”.

Una vez que un animal se infecta, el virus hace latencia. Permanece en el cuerpo del animal de por vida “pudiéndose reactivar bajo situaciones de estrés, lo que provoca que el animal vuelva a enfermarse y excretar virus pudiendo contagiar nuevamente al resto del rodeo”, puntualizó Quattrocchi. 

Este nuevo desarrollo que fue posible a partir del convenio entre el INTA y la empresa francesa SEPPIC que suministró los adyuvantes, “es una valiosa herramienta para iniciar futuros programas de control y erradicación en el país”, remarcaron las científicas.

Esta investigación está relacionado con el desarrollo de vacuna marcadora contra Herpes virus bovino 1 presentada en 2014, dado que se trata del mismo agente infeccioso y también cumpliría la condición de vacuna marcadora, es decir, se pueden diferenciar los anticuerpos generados por la vacuna de los producidos por la infección viral natural.

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