Agregar valor

Bariloche: con residuos de cerveza alimentan al ganado

En el INTA Bariloche evaluaron que el bagazo de cebada, subproducto de la fabricación artesanal de esta bebida, puede reutilizarse por secado y pelletización como alimento para animales. Es un excelente suplemento forrajero rico en proteína y una oportunidad productiva que permite reducir costos.

Bariloche: con residuos de cerveza alimentan al ganado

Con el crecimiento de la industria cervecera artesanal en ciudades como San Carlos de Bariloche –Río Negro-, donde se producen 3 millones de litros anuales y se estima un consumo anual de mil toneladas de granos de cebada, surge la pregunta de qué hacer con el residuo de bagazo de cebada que comúnmente se descarta.

Una de las alternativas que encontró el complejo turístico agropecuario Tom Wesley de esa localidad, donde se elabora la cerveza Wesley Brewery, es reutilizar los granos pregerminados de la fabricación de la bebida como alimento fresco para animales y abono en la siembra de alfalfa.

Con el asesoramiento de Javier Ferrari -investigador del INTA Bariloche- evaluaron el residuo de bagazo de cebada en “pruebas de secado y pelletización”, con el objetivo de aumentar la oferta forrajera a nivel local a partir de reciclar este material residual de la industria.

Se puede aumentar la oferta forrajera a partir de reciclar el material residual de la industria cervecera.

Se trata de “una alternativa para reciclar ese material y colaborar en aumentar la oferta forrajera”, indicó Ferrari, para quien “lo que antes se descartaba en las cervecerías artesanales, ahora puede transformarse en un alimento de alto valor nutricional.

Según Santiago Wesley, productor de la cerveza “Wesley Brewery”, se fabrican “entre 15 y 20 mil litros mes y se comercializa el 70 por ciento en Bariloche y alrededores, mientras que el 30 por ciento restante se envía a Buenos Aires, Bahía Blanca, Neuquén y Comodoro Rivadavia”, destacó.

Una producción a esta escala genera agua residual, producto de la limpieza de tanques, con la que riegan dos hectáreas de alfalfa, y el bagazo, que “se transforma en alimento para los caballos del complejo turístico”, explicó.


El proceso permitió la densificación del material con reducción de volumen
para el almacenado, mejora en la presentación y dosificación para los animales.

 

Agregar valor al residuo

En la experiencia desarrollada por el INTA se hicieron pruebas que comprendieron el secado en estufa a 80 °C durante 48 h y, mientras que una parte del material se utilizó en la alimentación de ovinos y caprinos en el Campo Anexo Pilcaniyeu del instituto, el bagazo restante se pasó por una pelletizadora.

En este proceso se alcanzó la densificación del material con reducción de volumen para el almacenado, se mejoró la presentación, así como la dosificación para los animales. “Reducir el volumen y mejorar la presentación permite achicar costos de transporte”, destacó Ferrari, quien agregó: “En el caso de comercializarse, el pelletizado es una ventaja adicional, aunque requiere de un paso más”.

De acuerdo con el especialista, aplicar estos procesos no cambia las características nutricionales. Pero sí resulta una importante fuente de oferta forrajera, si se calcula que en la región “están disponibles entre 750 a 1.000 toneladas de material al año para la ganadería”.

El bagazo de cebada está recomendado para suplementar ovejas y cabras en el último mes de gestación.

La aplicación de bagazo de cebada como suplemento alimentario en Patagonia Norte está recomendado para suplementar ovejas y cabras en el último mes de gestación, con el fin de mejorar el peso al nacimiento y, de esta manera, la sobrevivencia de los corderos y cabritos.

Si se considera un mínimo de 750 toneladas de cebada para la fabricación de cerveza localmente, se podrían suplementar entre 55.000 y 83.000 animales al año en la región. Los subproductos de la industria cervecera son ricos en proteína y degradabilidad intermedia por lo que se recomienda su inclusión en un 20 por ciento de la ración.

En el complejo turístico alimentan una tropilla de 30 caballos -destinados a las cabalgatas- con raciones que incluyen bagazo complementadas con alfalfa. “El aprovechamiento económico es importante”, dice Wesley, ya que les permite sustituir una parte de la avena en las raciones y ahorrar en las suplementaciones.


Javier Ferrari realizó la evaluación del residuo de
bagazo de cebada en “pruebas de secado y pelletización”.

 

Perder volumen y ganar densidad

El trabajo desarrollado en el INTA permite afirmar que el bagazo de cerveza al igual que otros materiales, como la harina de pescado, tienen un valor económico mayor como alimento balanceado que como abono para el suelo, al menos en una primera instancia.

La experiencia permitió determinar que la humedad del bagazo de cebada, al salir del macerador, fue del 78 por ciento y al secarse el material descendió a 22 por ciento, aunque la humedad descendió al 12 por ciento al pelletizarse –dentro del rango óptimo de humedad establecido entre 10 al 15 por ciento-.

Asimismo, para proceder a embolsar los pellets y previo a su almacenamiento, tuvo que orearse hasta lograr entre 2 a 3 por ciento de humedad -seco al aire-, para evitar la formación de hongos.

Por su parte, la densidad aparente del material original fue de 130 kilos por metro cúbico, a la vez que seco se alcanzó unos 190 kilos por metro cúbico, pero, con el pelletizado, se redujo aún más su volumen y aumentó la densidad aparente a 320 kilos por metro cúbico.

La reutilización de bagazo de cebada cervecera por secado y pelletización -como suplemento forrajero- es una experiencia que el INTA llevó adelante con este complejo ubicado a los pies del cerro Campanario y a 15 km de esa ciudad turística.

Desde 1980, se dedica a compartir con turistas cabalgatas en el Parque Nacional Nahuel Huapi, Lago Moreno, Cerro Campanario y la estepa patagónica.