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Monitoreo de plagas

Chaco: hallan presencia del picudo grande de la soja

La plaga fue encontrada por primera vez en este cultivo en Las Breñas. Técnicos del INTA recomiendan estar alertas e incrementar los monitoreos.

Fotos gentileza Jorge Gamarra y Ezequiel Lucic
Picudo: técnicos recomiendan estar alertas

Detectada en el sudoeste chaqueño a finales del mes de marzo, esta plaga presenta gran potencial de daño al cultivo de soja que puede ser irreversible, dependiendo de la etapa fenológica en la que se produzca el ataque.

En la Estación Experimental Agropecuaria –EEA- Las Breñas del INTA, en una macroparcela experimental para seguimiento de plagas en el cultivo, “nos encontrábamos con el picudo grande de la soja”, señaló Macarena Casuso, técnica de la experimental.

Se trata de la primera detección del picudo grande de la soja (Sternechus subsignatus Boheman) en momentos en que los técnicos realizaban los monitoreos semanales en el cultivo, con las semillas completamente desarrolladas (R6).

“Todos los años sembramos soja con la finalidad de hacer el seguimiento de las plagas que afectan a este cultivo”, indicó Casuso, quien trabajó en el reporte de esta plaga junto a Johana Luzzi, Gustavo Perez, Sergio Colli, José Tarragó y Nelson Nadal.

En el informe se destaca que “tanto la larva como el adulto causan perjuicio al cultivo de soja y, dependiendo de la etapa fenológica en la que se produzca el ataque, este puede ser irreversible”, afirmó Gustavo Perez.

El picudo grande, en larva como adulto, causa perjuicio al cultivo de soja que puede ser irreversible. 

Además, Perez reconoció la necesidad de “continuar con el monitoreo de los cultivos, tanto en soja convencional como BtRR, para conocer el comportamiento de esta especie en nuestra zona”.

Las muestras reportadas en el país indican que el insecto pertenece a la especie S.  subsignatus, el mismo que se encontró en la campaña 2015-2016 en la provincia de Santa Fe en estados avanzados de desarrollo del cultivo. Allí pasaron casi 20 años entre el primer y último brote de esta plaga, aunque siempre estuvo presente en bajas poblaciones.

En la localidad de El Colorado -Santiago del Estero- durante el mes de enero del año pasado se registró la presencia del insecto en lotes de soja con daño sobre tallos y brotes en materiales de soja Bt en V4-V5, señala el documento.

El picudo grande, en larva como adulto, causan perjuicio al cultivo de soja
Las larvas se desarrollan alimentándose del interior del tallo,
donde finalmente se forma una agalla.

 

Detectar a tiempo

 

El daño que provoca el picudo grande puede ser observado en el tallo desde el estado de plántula debajo de los cotiledones o primeras hojas trifoliadas, hasta plantas en avanzado desarrollo.

Al respecto, Casuso y Perez explicaron que los machos deshilan la epidermis en sentido longitudinal y a veces llegan a la corteza. Las hembras hacen un anillamiento característico en el tallo principal de la planta, donde depositan sus huevos -de coloración amarilla- que son protegidos por las fibras del tejido cortado.

“Al nacer las larvas, se desarrollan alimentándose del interior del tallo, donde finalmente se forma una agalla -ensanchamiento anormal en el tallo-“, indicó Casuso.

Esta agalla permite “poner en evidencia la presencia del picudo desde un estado temprano del cultivo”, dijo Perez y aclaró: “En infestaciones elevadas pueden encontrarse desde 3 a 8 plantas dañadas por metro en la misma hilera”.

Pero en condiciones de alta densidad de la plaga, pueden ocurrir varias posturas en una misma planta. En muestras a campo se han encontrado hasta 11 posturas por plantas, lo que lleva a que produzcan pocos granos y a la pérdida casi total del rendimiento en el área infestada.

Técnicos del INTA reconocen la necesidad de continuar con el monitoreo de los cultivos en en soja convencional como en BtRR para conocer el comportamiento de esta especie.

Esta especie presenta una sola generación por año y el ciclo se sincroniza con el cultivo de soja. Se inicia con la postura de huevos en el tallo desde noviembre a marzo y la emergencia de los adultos ocurre a partir de octubre.

Desde diciembre hasta el final del ciclo del cultivo se pueden encontrar larvas de diferentes tamaños las que, en fase de finalización de su desarrollo, pasan al suelo donde permanecen sin alimentarse hasta transformarse en pupas para, a partir de octubre a diciembre emerger como adultos.

Este insecto definido como oligófago, es decir, que tiene un régimen alimentario restringido a plantas de un simple orden, familia o género botánico, se alimenta de algunas especies de leguminosas donde los hospederos preferenciales son los cultivos de soja y poroto.