Ciencia de los datos

Con el objetivo de explorar la diversidad genética, evolución, estructura poblacional, mecanismo de patogenicidad, mecanismos de respuesta a estreses bióticos y abióticos, mapeo genético y mapeo por asociación de caracteres de importancia agrícola y forestal, los equipos del INTA se enfocan en el desarrollo de nuevas metodologías de genómica y bioinformática.

Por su expertise, Rivarola aborda el desarrollo y adopción de herramientas bioinformáticas que se aplican al mejoramiento de especies como girasol, soja y sorgo con el foco puesto en la respuesta al estrés biótico –provocado por una plaga o enfermedad–, abiótico –causado por sequía o inundación–, así como procesos fisiológicos que afectan el rendimiento como la senescencia y el brotado precosecha.

Asimismo, la Unidad de Bioinformática del INTA lleva adelante estudios genómicos en especies de interés para la producción de madera (eucaliptos, especies forestales nativas) y frutales (pecan) junto con Susana Marcuchi –especialista del Instituto de Biotecnología del INTA–, Susana Torales –especialista del Instituto de Recursos Biológicos del INTA– e investigadores de las estaciones experimentales Bariloche –Río Negro–, Famaillá –Tucumán–, Montecarlo –Misiones–, Delta –Buenos Aires– y el Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales (IFRGV), entre otros.

“Apuntamos al desarrollo y utilización de marcadores genéticos útiles para asistir a los programas de mejoramiento en vigencia, aportando a la caracterización de los recursos genéticos, análisis de las poblaciones de mejora y producción, caracterización y conservación de la diversidad”, afirmó Rivarola.

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