Servicios ecosistémicos

Estudian la influencia de la producción sojera en vegetación y aves nativas entrerrianas

El equipo de trabajo integrado por profesionales del INTA, Estados Unidos y Paraguay, evaluó los efectos de las prácticas agrícolas en la conservación de las aves y los servicios ecológicos que proporcionan. Buscan promover una mejor gestión de tierras de cultivo en equilibrio con la conservación de la biodiversidad.

Estudian la influencia de la producción sojera en vegetación y aves nativas entrerrianas

Argentina, el tercer productor de soja a nivel mundial, fue testigo de una expansión agrícola de gran magnitud durante las últimas décadas, lo que ha afectado la biodiversidad y los servicios ecosistémicos asociados. En este ámbito la provincia de Entre Ríos, que ocupa el 2,8 % de la superficie de Argentina, se produce alrededor del 10 % de la producción de soja a nivel país.

De acuerdo con el estudio publicado en revista científica Avian Research, las aves son importantes indicadores ecológicos y podrían proporcionar servicios ecosistémicos, como el control de plagas.

Para Andrea Goijman, especialista de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) La Consulta de INTA –Mendoza–, “comprender los efectos de las prácticas agrícolas a escala de campo tiene importantes efectos para la conservación de las aves y los servicios ecológicos que estas proporcionan”.

La investigadora coordinó el equipo de profesionales del ámbito local e internacional que avaluó los efectos de la estructura de vegetación en bordes y campos de soja sobre la presencia de aves en la provincia de Entre Ríos. También, se encargaron de estimar los efectos en el tiempo y de los insecticidas en los principales órdenes de artrópodos consumidos por las aves.

Si bien la relación entre la estructura de la vegetación y la presencia de aves ha sido ampliamente estudiada, “hasta donde sabemos, no hay estudios que relacionen la presencia de aves con la estructura de la vegetación junto con la disponibilidad de sus recursos de presas a lo largo del ciclo de los cultivos de soja en Argentina”.

 

 

Metodología de trabajo

Para la investigación se realizaron muestreos de aves y artrópodos durante dos años en un área de estudio conformada por 20 campos de soja y sus bordes adyacentes cerca de las ciudades de Cerrito, Palenque, María Grande y El Pingo, en la parte norte-central del departamento de Paraná en Entre Ríos.

La zona seleccionada se caracteriza por ser un paisaje agrícola dominado por cultivos anuales y tierras de pastoreo, donde la expansión de la agricultura de cultivos en hilera llevó rápidamente a la pérdida y degradación del bosque nativo. Los muestreos fueron realizados durante la temporada de cultivo, a lo largo de cuatro temporadas. Allí estimaron la ocupación aviar y recuento de artrópodos.

Entre los resultados obtenidos se destaca que la cantidad de árboles nativos en los bordes de los campos influyó de forma positiva en la ocurrencia de la mayoría de las especies de aves, con hincapié en las insectívoras. Los espigadores de follaje granívoros también fueron afectados positivamente por la altura de la hierba.

El informe confirma que, en términos generales, la disponibilidad de invertebrados para las aves resultó mayor a lo largo de la tercera temporada. Con respecto a los artrópodos, su recuento en los bordes fue mayor durante las últimas tres etapas de cultivo que durante el período de pre-siembra.

 


Goijman: "Comprender los efectos de las prácticas agrícolas a escala de campo tiene importantes efectos para la conservación de las aves y los servicios ecológicos que estas proporcionan".

 

Preservación de especies nativas

“La vegetación original de la zona está formada por bosque de espinal, dominado por especies leñosas xerofíticas. Encontramos que con 10 a 15 especies de árboles nativos en los bordes, junto con una estructura de vegetación compleja con arbustos y pastos, podríamos conservar un amplio espectro de aves insectívoras, y puede contribuir al servicio de control de plagas de invertebrados”, detalla el artículo.

Los bordes de los campos con vegetación funcionan como un refugio para artrópodos, especialmente taxones beneficiosos para la agricultura como los himenópteros, lo que indica la necesidad de minimizar los plaguicidas en estas áreas. Además, varios grupos de aves utilizan el interior de los campos y podrían ayudar al control de plagas. Sin embargo, las mismas pueden ser vulnerables a los plaguicidas y esto señala la necesidad de un uso consciente de estos productos.

Los especialistas destacaron la necesidad de desarrollar investigaciones comparando cultivos con y sin aplicaciones de plaguicidas para definir con mayor claridad los mecanismos que operan a nivel del campo y que afectan a comunidades de aves y artrópodos. Esto permitirá promover una mejor gestión de tierras de cultivo y la conservación de estas especies y los servicios que brindan.