Agroecología

Investigan una “chinche predadora” como agente de biocontrol en la producción hortícola de tomate

Profesionales del INTA evalúan la potencialidad de la especie Tupiocoris cucurbitaceus (Spinola), que aparece espontáneamente en la producción de tomates del Cinturón Hortícola Platense, como una estrategia que podría utilizarse en el manejo de algunas plagas que afectan al cultivo.

Investigan una “chinche predadora” como agente de biocontrol en la producción hortícola de tomate

Dentro del manejo de plagas en cultivos hortícolas se demostró ser ineficiente aquel enfoque que recurre a plaguicidas como única medida de control para la mayoría de los artrópodos plaga. Por este motivo resulta importante recurrir a una alternativa sanitaria enmarcada en un enfoque agroecológico, donde se contemple un abordaje integral del agroecosistema, sus componentes estructurales, funciones e interacciones.

En este sentido las denominadas “chinches predadoras”, pertenecientes al orden Hemiptera dentro del cual se encuentra la familia Miridae (míridos), presentan numerosas especies utilizadas en Europa y Canadá como biocontroladores de artrópodos plaga de cultivos hortícolas. Estos predadores se caracterizan por ser polífagos, pudiendo ejercer un adecuado control sobre numerosas plagas, además de las moscas blancas, en la producción hortícola bajo cubierta.

En Argentina la ingeniera agrónoma María Eugenia Strassera conduce una investigación desarrollada por el INTA, a través de la Estación Experimental Agropecuaria Área Metropolitana de Buenos Aires (EEA AMBA) del INTA, orientada al control biológico de plagas.

En este sentido, con los antecedentes de los trabajos de las Dras. Silvia López y Mariana Vizcarret, del Instituto de Investigación Microbiología y Zoología Agrícola (IMyZA) del INTA Castelar, y del Dr. Andrés Polack, de la EEA AMBA del INTA, se continuó con el estudio cuyo objetivo fue definir la potencialidad de la especie Tupiocoris cucurbitaceus (Spinola) (Hemiptera: Miridae), perteneciente a la familia de los míridos, como agente de biocontrol en la producción hortícola argentina.

Conocer tanto la composición como el funcionamiento de los agroecosistemas es clave para la posterior intervención. La capacidad de estos míridos para controlar las plagas está relacionada a un buen establecimiento en el cultivo por lo que, si este resulta nulo o deficiente, suele traducirse en una de las principales causas del fracaso del depredador.

En general, de acuerdo con los resultados obtenidos por el INTA, su dispersión y su control sobre las plagas son lentos si las dosis de liberación no son muy elevadas. No obstante, al aumentar las dosis de liberación por planta solo resulta económicamente factible si la productividad del cultivo es muy elevada.

Siguiendo esta línea, Strassera detalló: “Los monitoreos realizados en el país, específicamente en el Cinturón Hortícola Platense, demostraron que T. cucurbitaceus apareció espontáneamente en los lotes productivos. Sin embargo, en el tomate tardío, trasplantado a fines de diciembre, es necesario alcanzar rápidamente altas densidades del mírido para evitar incrementos poblacionales de mosca blanca inmanejables”.

 


Ninfa (izq.) y adulto de Tupiocoris cucurbitaceus (der.) en tomate.1

 

Características de la especie

T. cucurbitaceus cuenta con una amplia distribución en Centroamérica y Sudamérica, específicamente en México, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Brasil, Perú, Chile y Argentina. En nuestro país fue encontrada en numerosas provincias: Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza y Buenos Aires. En este último caso, la provincia de Buenos Aires recurre a la especie como agente biocontrolador en el cultivo de tomate.

“Al ser zoofitófaga, que se alimenta de tejidos vegetales y de artrópodos plaga, T. cucurbitaceus posee hábitos alimenticios omnívoros, pudiendo alimentarse de más de un nivel trófico. Esta característica alimenticia permite que esta chinche resista largos períodos de escasez de presas, brindándole gran plasticidad para ser utilizada en estrategias de control biológico”, explicó Strassera.

La alimentación de tejidos vegetales es de forma ocasional para sobrevivir, reproducirse y,

además, resulta un complemento a los recursos alimenticios de las presas, que es la principal fuente de nutrientes. Estos predadores adquieren las proteínas, grasas y hemolinfa necesarias de la presa para completar su desarrollo.

La especie presenta un amplio rango de hospedantes alternativos: Solanum lycopersicum (tomate), Solanum tuberosum (papa), Nicotiana tabacum (tabaco), Cucurbita, Phaseolus vulgaris (poroto, frijol, alubia), Pelargonium hortorum (malvón, geranio común o geranio de jardín), Rubus, Eupatorium hecatanthum (falsa chilca) y Adesmia.

 


Observación del Tupiocoris cucurbitaceus en el cultivo de tomate.2

 

Impacto de la fitofagia en el cultivo de tomate

Para T. cucurbitaceus el período de desarrollo del estado de huevo a adulto es de aproximadamente 24 días en presencia de moscas blancas. En condiciones de laboratorio a 25°C y alimentadas con moscas blancas, las hembras de T. cucurbitaceus viven entre 18 y 25 días y dejan una descendencia de aproximadamente 60 ninfas. Si bien esta chinche se halló asociada a cultivos de tomate consumiendo moscas blancas, también es capaz de alimentarse de otras presas como huevos y larvas de la polilla del tomate y el pulgón verde del duraznero. Cabe detallar que las hembras son más voraces que los machos y las ninfas.

En el caso de las especies de míridos europeas, cuando hay baja disponibilidad de presa

(artrópodo-plaga) la fitofagia puede provocar pequeñas manchas, cicatrices, deformaciones o picaduras en el fruto y anillos necróticos en tallos, pecíolos y pedúnculo de la flor. Sin embargo, en Argentina, a través de experiencias de monitoreo en campo con presencia de T. cucurbitaceus, no se han observado daños en el cultivo atribuibles a este mírido. A pesar de que estas observaciones no son concluyentes, las mismas permiten presumir que el comportamiento de T. cucurbitaceus es más parecido a las especies de Macrolophus que a los míridos mencionados.

 

Beneficios para la producción hortícola

Hay que subrayar que los míridos depredadores son utilizados de forma creciente en el control biológico de plagas hortícolas en invernadero. El estudio desarrollado por profesionales del INTA concluye que T. cucurbitaceus es uno de los enemigos naturales claves para implementar el control biológico en tomate. En este sentido, si más productores adoptan este manejo a nivel regional no solo lograrán un menor impacto ambiental, sino también beneficiarán a la comunidad al consumir productos inocuos. El impacto también tiene alcance a nivel productivo: la medida contribuirá a fortalecer como áreas estratégicas a los cinturones hortícolas de las grandes regiones productivas del país.

“En el caso de T. cucurbitaceus, un conocimiento más profundo de los hábitos alimentarios, de las relaciones que establecen con sus plantas hospedantes o refugio, de los factores que intervienen en su comportamiento de dispersión y la mejora de diversos aspectos de su cría comercial, como el sustrato de puesta y el uso de dietas artificiales o semiartificiales, puede incidir en un uso más eficiente en el control biológico de las plagas hortícolas”, recomendó Strassera.

 

Referencias:

1, 2 Las fotos de Tupiocoris cucurbitaceus pertenecen a BioBichos Ltda. Centro de Información de Insectos Benéficos. Chillán, Chile. Recuperado de: http://biobichos.cl/index.php/es/tupiocoris-cucurbitaceus