La genética en unión con el territorio

Para la mejora de cultivos, la aplicación de Técnicas de Mutaciones Inducidas (TMIs) también ha rendido buenos frutos. En el caso del arroz, la interacción entre el Instituto de Genética y el Programa de Mejoramiento de Arroz con sede en el INTA Concepción del Uruguay -Entre Ríos- permitió la obtención de dos patentes internacionales por el registro de mutantes del gen AHAS que confieren tolerancia a los herbicidas de la familia de las imidazolinonas (IMI).

En 2005, el Programa de arroz del INTA lanzó al mercado la primera variedad tolerante a herbicidas IMI en la Argentina basada en una de las mutantes identificadas. Actualmente, los cultivares tolerantes a herbicidas IMI que utilizan uno de los alelos patentados son comercializados en el exterior mediante un acuerdo con la firma BASF.

“Estas variedades se han extendido por varios países europeos y tienen un lugar preponderante en América Latina, donde ocupan el 70 % de la superficie con arroz irrigado”, resaltó Prina, quien expuso los logros de este caso paradigmático en el Simposio Internacional sobre Mejoramiento de Plantas por Mutación y Biotecnología organizado por FAO/IAEA en agosto de 2018 en Viena.

Un trabajo similar al de arroz se realiza por estos días en articulación con el Programa de Mejoramiento de Algodón del INTA Roque Sáenz Peña -Chaco-. Como resultado, los investigadores lograron identificar una mutante tolerante a IMI en algodón, que afecta una base distinta del gen AHAS que la utilizada en arroz.

“Se está avanzando en la incorporación de este gen mutante a diversos fondos genéticos, en los que la tolerancia a IMI podrá ser acompañada por otras características importantes para el desarrollo de variedades comerciales”, especificó Prina.

En relación con los proyectos llevados a cabo con el sector privado, se destaca el convenio de asistencia técnica sobre la aplicación de TMIs entre el Instituto de Genética del INTA y la empresa Advanta Seeds.

A partir de esta articulación, trabajada durante 11 años, la firma obtuvo dos mutantes muy interesantes con respecto al cambio de la calidad de aceite en girasol.

En línea con estos casos de innovación, Prina -así como el resto de los investigadores, que se desempeñan como genetistas especializados en producir y aislar mutantes de interés en diferentes especies agrícolas- resaltó el trabajo que realizan los mejoradores de cultivos y explicó: “Para producir variedades comerciales, en algún momento necesitamos de los mejoradores del cultivo en cuestión, que están y conocen el territorio; de lo contrario, nuestro trabajo corre el riesgo de quedar a media agua”.

Así, el investigador amplió: “Nuestro trabajo puede hacerse desde un principio al lado del mejorador como en los casos mencionados, aunque también es posible producir materiales de premejoramiento que, finalmente, requieren las habilidades de quien está en el territorio para probar su utilidad para la producción de variedades comerciales”.

Esto último se realiza en trigo pan en cuanto al desarrollo de trigos con alta tolerancia a IMI conferida por un solo gen AHAS mutado, una investigación novedosa, ya que, habitualmente, en trigo hexaploide es necesaria la presencia de genes mutados en dos de sus genomas para lograr una tolerancia adecuada para su utilización agronómica. Para el mismo cultivo, a su vez, avanzan con pruebas a campo de familias selectas por parámetros relativos a tolerancia a sequía.

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