BIOSEGURIDAD

Laboratorio del INTA, referente mundial en trabajo con virus exóticos

Allí se investiga y manipulan patógenos de alto riesgo biológico en el área veterinaria. Localizado en Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias –CNIA- del INTA Castelar, está habilitado para Nivel de Seguridad 4 OIE, el más importante en bioseguridad presente en el país. 

Foto Matías Ottaviani -INTA Castelar-
Laboratorio del INTA, referente mundial en trabajo con virus exóticos

En el control de la sanidad animal, el INTA cuenta con un laboratorio de máxima seguridad que le permite trabajar con agentes peligrosos y exóticos que poseen un riesgo alto de producir infecciones letales o cuyo escape ocasionaría un gran impacto socio-económico.

Considerado entre los más importantes en América Latina y del mundo, cumple con los estándares para Nivel de Seguridad 4 de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) -el máximo en su tipo en el área veterinaria-.

Esta distinción en bioseguridad que le otorgó el SENASA habilita al laboratorio, que depende del Instituto de Virología del INTA Castelar, “a realizar tareas de investigación y desarrollo y vigilancia epidemiológica”, indicó Juan Manuel Schammas, responsable de Bioseguridad de esa unidad.

Dada su relevancia, permite brindar “servicios de diagnóstico serológico o detectar la presencia de virus adventicios en semillas virales en patógenos del máximo nivel de riesgo biológico”, indicó Schammas. Actualmente, junto con otro perteneciente al SENASA, constituyen las únicas dos instalaciones públicas en el país que alcanzaron la certificación para ese nivel de seguridad.

Para Karina Trono -directora del instituto- su importancia radica en que los investigadores puedan trabajar con “microorganismos, particularmente virus, que son peligrosos y exóticos” ya que no están en el país. Pero, además, lo hacen con virus zoonóticos que “afectan al humano y con aquellos de alto nivel de transmisión, porque impactan sobre la salud animal”.

El laboratorio trabaja con virus de la Fiebre Aftosa, de la Peste Porcina Clásica, del Oeste del Nilo, de la Lengua Azul, la Rabia y Priones -encefalopatías espongiformes transmisibles-.

También se trabaja “con el virus de la Fiebre Aftosa, de la Peste Porcina Clásica, del Oeste del Nilo, de la Lengua Azul, la Rabia y Priones (encefalopatías espongiformes transmisibles), entre otros”, explicó Schammas.

Contar con esta infraestructura “es darle al país la capacidad de poder responder ante situaciones de emergencia sanitaria de peligro”, dijo Trono.

El laboratorio cumple un rol importante dentro de la política sanitaria del país. Su compromiso se dirige hacia el desarrollo de nuevas vacunas, al estudio de los procesos inmunes que desencadenan y la investigación de la patogenia de enfermedades claves en el progreso del estatus sanitario del país, como es el caso de la Fiebre Aftosa o la gripe aviar.

Al INTA le permite generar conocimiento ya que hay muy pocos laboratorios con este nivel de bioseguridad en el mundo. “Tenerlos implica poseer un desarrollo de avanzada en política sanitaria”, explicó Schammas y agregó: “Si incorporamos la investigación y el desarrollo en patógenos de importancia económica nos permite tener un campo para la exportación, es decir, la posibilidad de entrar a mercados exigentes como los Estados Unidos o Europa”.

Alcanzar el Nivel de Seguridad 4 OIE es un proceso complejo y requiere de permanente inversión. Sin este tipo de instalaciones sería inviable que científicos realicen investigaciones donde deben manipular patógenos de alto riesgo biológico en el área veterinaria. Para ello se encuentra habilitado bajo normativas nacionales e internacionales por la Comisión Nacional de Bioseguridad del SENASA.


Considerado entre los más importantes en América Latina y del mundo,
cumple con los estándares para Nivel de Seguridad 4 de la OIE.

 

Un laboratorio de referencia nacional

Abierto todo el año y a disposición de la sociedad ante cualquier eventualidad que suceda, funciona en condiciones auditables y trazables y fue autorizado en el año 2009 por SENASA bajo las condiciones que establece la Resolución 351/06 de ese organismo.

Según Schammas, “Es importante la articulación con el SENASA” y, aunque con fines institucionales distintos, las tareas de ambos organismos se encuentran entrelazadas: “El INTA actúa como soporte técnico para la implementación de políticas regulatorias del SENASA”.

El costo de mantenimiento es directamente proporcional al nivel de bioseguridad. “Mientras más nivel de seguridad tengamos más costo de mantenimiento”, aseguró Schammas y agregó: “Es mucho esfuerzo del personal para hacer funcionar un laboratorio de estas características las 24 horas; en cuanto falla algo se deben generar los sistemas back up y estar preparados para responder de manera inmediata”.

El costo de mantenimiento del laboratorio es directamente proporcional al nivel de bioseguridad.

En la actualidad el Instituto de Virología mantiene colaboraciones con Estados Unidos y España, entre otros países, debido a la estructura con la que cuenta y la capacidad para trabajar con estos patógenos.

Entre los antecedentes más importantes, en el año 2009 el laboratorio trabajó en el caso de la influenza aviar donde realizó la detección y los primeros aislamientos. “Era un virus con capacidad zoonótica que afectaba al humano y, si bien aún se trabaja en la temática, la técnica ya se trasladó al Malbrán que cuenta con un laboratorio de nivel 3”, indicó.

En el lugar trabajan tres profesionales y cuenta con un staff de mantenimiento de 10 personas para brindar el servicio y realizar las tareas de investigación, todas altamente capacitadas.

 

El informe de Pampero TV @pamperotv que se emite
por la Televisión Pública @TV_Publica