Investigación

Paleoclimatología, reconstruyen 500 años en la historia del clima

Este enfoque que se aplica a la reconstrucción del clima en el pasado en el noroeste del país, permite tener un registro mayor de las condiciones climáticas para la toma de decisiones productivas.

Flavio Speranza, de la Estación Experimental de Cultivos Tropicales del INTA Yuto –Jujuy-

Preguntarse por la historia del clima y reconstruir las huellas del pasado es una tarea que involucra el estudio de la paleoclimatología. Frente a las mediciones con instrumentos meteorológicos, cuyos comienzos y series de datos históricos se dan en la década del ´30 -del siglo pasado-, permite investigaciones en una ventana temporal mayor para alcanzar interpretaciones climáticas con rigurosidad científica.

El investigador Flavio Speranza, de la Estación Experimental de Cultivos Tropicales del INTA Yuto –Jujuy-, lleva adelante estudios paleoclimatológicos que recuperan distintos aportes disciplinares y aproximaciones “para la reconstrucción de la historia del clima en el pasado”, mediante indicadores climáticos que “dejan rastros en diferentes ambientes”, señaló.

En el año 2014, en la Región del Noroeste del país, el INTA inició investigaciones en temáticas relacionadas al cambio climático que abarcan estudios sedimentológicos, palinológicos, dendrocronológicos, isotópicos y geomorfológicos.

A partir de estudios sedimentológicos y palinológicos en sedimentos lacustres en lagunas naturales, se propone conocer cómo esas variaciones climáticas influyeron sobre la vegetación, a través de inferencia de la composición de granos de pólenes de las especies relevantes de la Región Chaqueña.

La paleoclimatología propone la reconstrucción climática espacio temporal con una significativa fiabilidad.

Es así como en Laguna Yema –Departamento Bermejo, Formosa-, se buscó identificar los cambios “en el clima durante los últimos 560 años”, contó el investigador.

El modelo cronológico de las muestras lacustres indica que la parte más profunda -del sondeo realizado- posee una edad de 1445 ± 67 años, es decir, que se logró reconstruir el clima en el último medio siglo.

A su vez, el estudio dendrocronológico efectuado a través de muestras de madera de árboles de Quebracho colorado, posibilitó identificar la variabilidad espacial de los patrones climáticos –de precipitación y temperatura- en las diferentes zonas del Parque Chaqueño y obtener edades máximas de 330 años y con resolución anual.

Según Speranza, la integración de los estudios sedimentológicos y los datos dendrocronológicos “permite efectuar una reconstrucción climática espacio temporal con una significativa fiabilidad”.

En la misma línea, se realizan estudios geomorfológicos de paleocauces –en cauces históricos de ríos-, en base a sondeos para la obtención de sedimentos que son efectuados a lo largo de los mega-abanicos de los ríos Pilcomayo y Bermejo.

Estas investigaciones “permitirán reconstruir la dinámica geomorfológica y de paisaje, a la vez que permitirán inferir los tipos de asociaciones de vegetación presente y su grado de fragilidad”, indicó.

 

 

El clima como factor clave para la toma de decisiones

La dimensión climática “es un nuevo componente que se incorpora en la toma de decisiones de un productor o en las políticas institucionales respecto a la expansión de la frontera agropecuaria”, destacó el investigador.

Razón por la cual conocer las tendencias y la variabilidad climática permite definir y redefinir acciones respecto a las diversas estrategias productivas y de conservación.

“La información climática de nuestras investigaciones es empleada para minimizar los riesgos de fracaso del productor y como insumo para el desarrollo de políticas tendientes al ordenamiento territorial articulando con el Ministerio de Ambiente de la Provincia de Jujuy”, detalló Speranza.

Conocer las variaciones de las condiciones climáticas permite identificar y delimitar zonas agroclimáticas para cultivos agrícolas.

El aspecto climático tiene real importancia en el manejo integral de cuencas y la erosión hídrica de suelos. Además, las variaciones de las condiciones climáticas poseen una influencia directa sobre la identificación y delimitación de zonas agroclimáticas para los diversos cultivos agrícolas.

Las prospectivas climáticas “permiten delinear estrategias de adaptación al cambio climático, especialmente en zonas ambiental y socialmente vulnerables de la Región Chaqueña”, dijo Speranza, donde se elaboran propuestas de manejo de bosques con ganadería integrada que incluyen la variabilidad climática.

Las investigaciones se encuentran articuladas con el PReT Chaco Norte y PReT Yungas. En las distintas actividades intervienen técnicos de la EEA Yuto y cuentan con la cooperación de investigadores del área Recursos Naturales de la EEA Salta. En tanto, todos los trabajos están enmarcados en el Proyecto Integrador “Clima y Cambio Climático”.