Investigación aplicada

Para el INTA, las virosis de batata ya no son una limitante productiva

En el Instituto de Patología Vegetal -IPAVE- cuentan con germoplasma libre de virus que permite generar plantines que se proveen a productores de distintas regiones del país. Progresivamente, en los lotes comerciales, se va erradicando al “encrespamiento amarillo” con lo que se promueve la recuperación del cultivo.

Fotos gentileza investigadoras
Para el INTA, las virosis de batata ya no son una limitante productiva

El consumo de batata aumenta a nivel mundial por ser un alimento saludable, fuente de betacarotenos, antocianinas, compuestos fenólicos, fibras, vitamina E, minerales y otros nutrientes, y debido a que su cultivo presenta características amigables con el ambiente.

Sin embargo, la superficie cultivada con esta hortícola va en franca disminución al igual que su producción, y las virosis son factor fundamental de ocurrencia de tal fenómeno.  

Así lo señalan investigadoras del IPAVE, dependiente Centro de Investigaciones Agropecuarias del INTA en Córdoba, que trabajan en virosis de batata, en la determinación de su etiología y epidemiología, con recorridas que incluyen regiones productoras del país, para conocer los daños económicos en componentes de rendimientos y ensayos experimentales.

A partir de una grave limitante en la producción como son las virosis, especialmente la actual denominada “encrespamiento amarillo”, en el instituto se producen batatas de sanidad controlada al combinar la termoterapia y el cultivo in vitro de meristemas.

En la actualidad, “contamos con más de quince genotipos que mantenemos como una colección in vitro de germoplasma libre de virus –‘semilla’ registrada y certificada de primera multiplicación-; y, también, bajo jaulas antiáfidos –‘semilla’ certificada de segunda multiplicación-  y las plantas madres de sanidad controlada, que constituyen la semilla original, básica o fundación”, indica Liliana Di Feo, IPAVE– CIAP.

Este material, que se distribuye a todo el país, es el resultado de las investigaciones iniciada en el año 2009. “Recorrimos las diferentes regiones de cultivo del país con el objeto de estudiar la etiología de la enfermedad, identificar y caracterizar a los patógenos involucrados y aspectos epidemiológicos de los mismos”, explica Di Feo acerca del trabajo que contó con el respaldo del Proyecto Nacional de Hortalizas, Flores y Aromáticas, del Proyecto Nacional de Protección Vegetal y del Gobierno de Córdoba.

El INTA trabaja para liberar de los virus involucrados en el encrespamiento amarillo a todos los cultivares que son demandados desde las diferentes regiones de cultivo.

Según reconoce, ese mismo año encontraron una nueva patología viral que fue descripta en el IPAVE, denominada “encrespamiento amarillo” y ocasionada por siete agentes virales -que la hace muy grave- y es considerada una de las más severas que existe en el mundo.

“Encontramos que la enfermedad es relevante en todas esas regiones y, además, percibimos, por parte de los productores, la necesidad de una solución urgente para este problema”, dice Di Feo.

“Esta enfermedad está muy difundida en todo el país, no solamente en Córdoba y en Santiago del Estero, a diferencia de lo que aconteció con las virosis previas como “batata crespa” y “enanismo clorótico”. Dada la forma de multiplicación agámica que tiene la batata, es probable que hayan ingresado propágulos -plantines y raíces con virus- desde otras zonas como de otros países, lo cual llevó a contar con la diversidad actual de virus que infectan a nuestros cultivos”.

Desde el IPAVE, luego de estudiar la importancia económica de las enfermedades virales, tanto “in situ” -zonas de cultivo- como en ensayos experimentales, pudieron planificar el manejo de la enfermedad y darle una solución progresiva.


Batatas sanas -izquierda- y enfermas -derecha-.

“Desde hace aproximadamente cinco años, empezamos a producir batata de sanidad controlada, mediante cultivo de meristemas combinado con termoterapia”, explica.

Producto de estas investigaciones, generaron un banco de germoplasma de batata que “ha despertado gran interés en el empleo de propágulos de sanidad controlada”, dice Antonella Vilanova Perez, del IPAVE - CIAP.

La intención es liberar “de los virus involucrados en el encrespamiento amarillo a todos los cultivares que son demandados desde las diferentes regiones de cultivo, para así llegar a sanear progresivamente el área batatera argentina”, señala Vilanova Perez.

Las investigadoras trabajan en la producción de plantines que son provistos a productores de batata, cooperativas, extensionistas y empresas de alimentos.

Las investigadoras trabajan en la producción de plantines que son provistos a productores de batata, cooperativas, extensionistas, empresas de alimentos; también brindan capacitaciones relativas a multiplicación y manejo de propágulos de sanidad controlada.

“Es muy importante que los productores lleguen al IPAVE”, destaca Vilanova Perez, y agrega: “Para ver cómo trabajamos las condiciones en las que se mantienen las plantas saneadas, para ser asesorados respecto al tema y sus ventajas y al modo en que ellos pueden adoptar esta tecnología en su campo”.

En tal sentido, las recomendaciones apuntan a que los horticultores tengan sus propios módulos, acondicionados convenientemente para la multiplicación de plantines de batatas saneadas.

“De esta manera, en época de cosecha podrán observar que los rendimientos aumentan en porcentajes cercanos al 100 por ciento respecto a la batata tradicional de su zona”, concluye Vilanova Perez.


En el IPAVE - CIAP del INTA Córdoba se producen plantas madres de batata con
sanidad controlada bajo jaulón con malla antiáfidos (“semilla” básica).

En ensayos experimentales en lotes de cultivo de batata, las investigadoras de IPAVE descubrieron disminuciones de rendimiento que superan el 90 por ciento no sólo en la producción, sino también en la calidad. En relación a lo último, la batata es de alta preferencia sobre todo por el contenido de betacarotenos que son precursores de la Vitamina A, pero en raíces procedentes de plantas enfermas, se comprobó una reducción significativa de los mismos.

Los primeros estudios de las virosis se realizaron en Santiago del Estero y Córdoba -en los 70 y 90, respectivamente- donde fueron descriptas las denominadas “batata crespa” y “enanismo clorótico”, sin embargo, no se dio continuidad a las medidas de control de estas enfermedades.

Como consecuencia de ello, el ingreso de material desde otros países, y con él, la introducción inadvertida de patógenos virales, y del cambio climático que ocasionó una distribución más austral de los vectores de los mismos, se arribó al problema sanitario descripto considerado de alta gravedad y que, paulatinamente, es sorteado mediante el empleo de la tecnología mencionada.