Agricultura familiar

Premian con US$ 300 mil proyecto que lidera el INTA Bariloche

Ganador de la Convocatoria 2017 de Fontagro, busca incrementar la capacidad adaptativa y resiliencia de los sistemas familiares de producción ganadera extensiva de Argentina, Perú y Venezuela frente al cambio climático. Los investigadores de estos tres países trabajarán en promover innovaciones en 110 establecimientos.

Fotos gentileza Sebastián Villagra
Premian con US$ 300 mil proyecto que lidera el INTA Bariloche

En Latinoamérica, en las zonas áridas y semiáridas los agricultores familiares tienen como principal sustento la ganadería extensiva, un sistema de producción que presenta alta susceptibilidad al cambio climático, fragilidad ambiental y altos niveles de pobreza rural.

Frente a los escenarios que enfrenta la ganadería extensiva en regiones frágiles de Argentina, Perú y Venezuela, investigadores de estos países -integrantes del proyecto de cooperación técnica liderado por INTA- se propusieron trabajar junto a los productores familiares para adaptar sus sistemas a los cambios ambientales, aumentar la producción y eficiencia y, de esta manera, mejorar sus medios de vida.

Si bien son países y regiones distintas, “las problemáticas son parecidas, ya que trabajamos con productores que tienen ovejas y cabras, básicamente, con grandes problemas que resolver”, explicó Sebastián Villagra, de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) del INTA Bariloche y jefe del equipo de investigación ganador de la convocatoria.

El desafío del grupo de investigación es resolver los problemas de los productores de pequeña escala, entre los que se encuentran las bajas tasas de señalada, con mortandad en corderos y cabritos.

En Patagonia Norte, los agricultores familiares representan el 90 por ciento de las 8.000 explotaciones ganaderas.

Para ello, desde la experimental Bariloche junto a la Universidad Nacional Agraria La Molina de Perú, y el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA) de Venezuela, aplicarán innovaciones que han desarrollado y validado durante años para elevar los índices productivos, con el fin de mejorar la adaptación de los sistemas ganaderos de la agricultura familiar de cada país.

“Estas innovaciones han sido transferidas a productores demostradores con resultados promisorios”, indicó Villagra. Sin embargo, el equipo considera que son necesarios más recursos y trabajo interinstitucional para masificar la adopción, facilitar el acceso de productores al mercado y generar una plataforma regional de intercambio de experiencias.

Para Mauro Sarasola, director de la EEA, este premio “permite fortalecer procesos que se desarrollan en el territorio y, a su vez, es un logro para la experimental al conseguir fondos extra INTA”.

Reconocido por la calidad científica y técnica, así como por su impacto económico, ambiental y social, este proyecto resultó ser uno de los 4 ganadores de la Convocatoria 2017 Fontagro “Innovaciones para la intensificación sostenible de la agricultura familiar ante el cambio climático”. Pero no es el único, también fue premiado el proyecto sobre “Alerta temprana para el manejo del Tizón tardío de la papa” que integra investigadores del INTA Balcarce.


Los cobertizos se utilizan para evitar la muerte de animales por frío,
cuando hay tormentas o temperaturas extremas.

Con los US$ 300 mil que recibirá durante los 42 meses de duración, se impulsarán en los tres países innovaciones que “tienden a mejorar la sobrevivencia de corderos y de chivitos e, incluso, de terneros”, indicó Villagra, al tiempo que destacó: “Se trabajará en vincular a los productores con el mercado, ya que muchos, como sucede en la Patagonia argentina, son pequeños productores y se les hace difícil vender al frigorífico”.

Frente a la realidad de Patagonia Norte, donde los agricultores familiares representan el 90 por ciento de las 8.000 explotaciones ganaderas, los investigadores del INTA se dedicarán a promover innovaciones en 40 establecimientos -20 de Rio Negro y 20 de Neuquén-. Además, se espera que unas 9 organizaciones de la agricultura familiar se fortalezcan con las acciones de este proyecto.

Una zona que en los últimos años se vio afectada por prolongadas sequías y la erupción del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle en 2011, en cuanto a mortandad de animales y donde lo que se busca es rearmar las estrategias productivas con otra lógica, ya no tanto sistemas extensivos sino sobre sistemas semi intensificados.

Los US$ 300 mil permitirán impulsar -en los tres países- innovaciones para mejorar la sobrevivencia de corderos, chivitos y terneros.

A partir del trabajo en 110 establecimientos de productores demostradores en 6 regiones de los tres países, buscarán extender la experiencia a más de 500 productores vecinos para que pueden apropiarse de las innovaciones generadas.

Esto será posible al incrementar la capacidad adaptativa y resiliencia de los sistemas familiares de producción ganadera extensiva, al mejorar sus medios de vida y la adaptación de sus sistemas al cambio climático.

También, proponen vincular los productos generados en estos sistemas a los mercados regionales a través de circuitos cortos de comercialización y generar una plataforma regional de intercambio de experiencias.

El proyecto denominado “Innovar e intensificar en ganadería para adaptarse y crecer: Incrementando la capacidad adaptativa y resiliencia de los sistemas familiares para una ganadería extensiva mejor preparada para el cambio climático en Argentina, Perú y Venezuela”, tendrá una contraparte de US$ 700 mil que aportarán las organizaciones que lo integran.

 

Productores familiares

Los tres países comparten características similares. En Perú, de los 824 mil productores ganaderos, el 31 por ciento es pobre y el 13 por ciento se encuentra en pobreza extrema. Más del 50 por ciento de bovinos se crían en superficies menores a 5 hectáreas, con hatos pequeños, elevados costos de producción por fragmentación de la propiedad, y débil articulación con el mercado.

En tanto, en Venezuela la producción caprina cuenta con 16.600 productores y se ubican, en su mayoría, en zonas semiáridas. Los sistemas presentan bajos niveles de productividad, mientras que la ausencia de programas de mejoramiento genético, adecuadas prácticas de manejo zootécnico y sanitario impiden obtener mejores rendimientos y mayores niveles de sostenibilidad.


La suplementación estratégica en el último tercio de gestación se emplea
para evitar muertes por inanición en los chivitos.

 

Patagonia Norte y cambio climático

Una de sus fortalezas del proyecto radica en el diálogo interinstitucional. Desde la experimental es definido como una experiencia enriquecedora ya que “les permite a los técnicos, que integran los componentes de INTA, vincularse a nivel internacional”, destacó Sarasola.

Por su parte, reconoció el trabajo en cambio climático “en los principales sistemas dominantes en el área de influencia de la experimental”.

En ese orden, desarrolla investigaciones vinculadas a la adaptación de los bosques, en conjunto con el Laboratorio Internacional Asociado (LIA) del Instituto Nacional de la Investigación Agronómica de Francia, también en pastizales y en desertificación, una problemática histórica que se ve incrementada por el cambio climático.


 Los investigadores del INTA se dedicarán a promover
innovaciones en 40 establecimientos.