COLUMNA

Preprints: una revolución que redefine la publicación científica

El investigador INTA, Humberto Debat, argumenta acerca de cómo esta modalidad de publicación está transformando el paisaje de las publicaciones académicas y los beneficios asociados a su adopción en un contexto global, con énfasis en organismos de ciencia y técnica de Argentina.

Por Humberto Debat, biólogo del Instituto de Patología Vegetal -CIA, INTA Córdoba–
Preprints: una revolución que redefine la publicación científica

Tras ganar el premio Cervantes, Jorge Luis Borges parafraseando a Alfonso Reyes, relata en una entrevista que: “Publicamos para no pasar la vida corrigiendo borradores”. Esa cita encierra, de alguna manera, la disyuntiva actual de la publicación académica donde se debate el paradigma vigente del reporte tradicional: los artículos científicos como piezas discretas, como unidades terminadas, como objetos definidos que cuentan en mármol una pesquisa concreta, eterna e inalterable. Nada más alejado del carácter dinámico, perfectible, gradual y progresivo del quehacer científico.

 

Las preprints en el contexto del sistema de publicaciones científicas

Los artículos de investigación en revistas con referato han sido el medio principal para hacer circular el conocimiento científico. Este sistema de evaluación de pares ha sido adoptado históricamente de forma desigual en las distintas revistas científicas. Si bien Philosophical transactions inauguró este método hace más de 350 años, revistas como la prestigiosa Nature, recién lo implementaron en 1967 (Tan, 2018). En contraste, una preprint es un documento de investigación que se comparte públicamente antes de que haya sido revisado por pares formalmente en una revista científica. Es decir, son artículos científicos completos de investigación sin referato. Quizás sea relevante aclarar, que la discusión sobre los beneficios y eventuales perjuicios de la difusión de investigaciones antes de la revisión de pares no es ni original ni contemporánea. Hace 52 años la distribución por correo de trabajos sin referato publicados a través de grupos de intercambio de trabajos (IEG), generó un intenso debate, reflejados en una agresiva editorial que introdujo que las prerpints compartidas por IEG generaban la posibilidad de diseminación de investigaciones caracterizadas por “inaccesibilidad, in-permanencia, analfabetismo, calidad desigual y falta de juicio” (Anonymous, 1966). Esta editorial fue refutada en una serie de respuestas, donde se asocia a las preprints con la difusión rápida y el avance sostenido de la ciencia (Holloway, 1966; Spaet, 1966; discutido en Cobbs, 2017). Si, ya se las denominaba preprints. Más allá del registro, esta discusión quedó en el olvido por décadas. Es así que el primer repositorio exclusivo de preprints es creado en 1991 bajo el nombre de ArXiv y que al día de hoy publica trabajos sobre matemática, astronomía y física, contando en la actualidad con más de 1.3 millones de preprints. El revival de estos repositorios fue posible/necesario con los avances en conectividad y el crecimiento exponencial de la producción científica asociada al siglo XXI. El repositorio más utilizado en ciencias biológicas, bioRxiv, fue creado recién en 2013 y ya cuenta con más de 32 mil artículos disponibles. bioRxiv ha crecido en los últimos años más que cualquier otra plataforma/revista de comunicación de producción científica en el mundo. La discusión sobre la influencia de las preprints trasciende el ámbito estrictamente académico y ha generado repercusiones en medios generales donde se ha sugerido que las mismas están sacudiendo a toda la industria editorial científica (Viano, 2018). Asimismo, han vuelto a la mesa las discusiones referidas a los riesgos sobre la difusión de investigaciones científicas reportadas en base a preprints (Sheldon, 2018). Para el lector interesado, en dos artículos que hemos publicado recientemente refutamos estos argumentos y sostenemos que las preprints son beneficiosas para la ciencia (Saravipour et al 2018a, 2018b). Es interesante aclarar, que la segunda pieza (Saravipour et al 2018b) publicada en Nature cita a nuestra primera pieza que fuera publicada en un repositorio de preprints. Es decir que las preprints no son solo indexadas por sistemas de búsqueda y reposición de literatura académica como GoogleScholar, Europe PMC, Microsoft Academic Search y Crossref, sino que también pueden ser citadas en cualquier revista científica y ser identificadas gracias a su “doi” (id único de objeto digital) que les otorga una fecha cierta y trazabilidad. Quizás el número que mejor refleja la revolución que estamos viviendo en la adopción de preprints en la comunidad científica es que hoy en día cerca del 2 % de todos los artículos publicados que se incorporan a PubMed han sido submitidos previamente a servidores de preprints, algo inimaginable tan solo 3 años atrás. bioRxiv contiene hoy trabajos de más de 100 mil investigadores de 104 países. La industria editorial ha entendido/asimilado esta tendencia, por lo que la lista de revistas científicas que en sus políticas editoriales aceptan la recepción de trabajos para evaluar que hayan sido depositados como preprints, ha crecido a pasos agigantados. Hoy en día las 6 mayores editoriales del planeta que concentran un elevado porcentaje de los journals científicos disponibles, y por lo tanto la mayoría de las revistas aceptan preprints (https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_academic_journals_by_preprint_policy ).

 

Beneficios asociados a la adopción de las preprints

Las preprints son manuscritos vivos. Las revistas científicas son refractarias a retractar artículos que a la luz del re análisis resultan contener afirmaciones o resultados erróneos, algo que sucede constantemente en el ámbito científico (Ferric y Casadevall, 2011).  Las preprints nos brindan la posibilidad de revisar y actualizar manuscritos y conjuntos de datos voluntariamente, manteniendo los registros anteriores como historia vital de un proceso de investigación. A mi entender, este es quizás el principal beneficio de las preprints: la posibilidad de actualizar, corregir y mejorar nuestros trabajos a la luz de nuevos resultados o análisis: la ciencia funciona de esta manera (Berg et al, 2016). También permiten la presentación de materiales de apoyo y recursos que exceden los límites típicos de las revistas tradicionales. A su vez, las preprints promueven el diálogo informal entre los investigadores y permiten a los autores recibir instantáneamente comentarios valiosos de otros científicos, con el potencial de mejorar a priori la calidad de la revisión por pares. Los investigadores en el sistema tradicional de publicación experimentamos largos períodos de revisión por pares de en promedio 5-6 meses, periodo que puede extenderse iterativamente numerosas veces si el trabajo enviado no es aceptado en la revista a la que fue enviado (Huisman y Smits, 2017). Durante esta ventana, el trabajo si no es depositado como preprint se encontrará inaccesible para la comunidad. Asimismo, la opinión de unos 3-4 revisores no representa necesariamente la diversidad de perspectivas de la comunidad científica (Allison et al, 2016). En contraste, las preprints, en esta instancia, son leídas por un público más amplio y pueden ser evaluadas por un conjunto de revisores expertos mucho mayor que puede aportar nuevos conocimientos y perspectivas en tiempo real. En este sentido, recientemente han surgido numerosas plataformas que incentivan a la evaluación de preprints como ser: PREreview, Publons, ASAPbio y biOverlay. Así mismo, ha surgido una tendencia a la generación de “clubes de preprints”, que en remplazo de los tradicionales “clubes de revistas” están orientados a la discusión sobre producción científica accesible en servidores de preprints (http://asapbio.org/preprint-journal-clubs). Por otro lado, las preprints pueden optimizar la investigación y ahorrar dinero ya que nos permite saber antes qué investigación han llevado a cabo los colegas, con qué laboratorios colaborar y cuál es el alcance de sus resultados. Esto fomenta cooperaciones, solicitudes de reactivos y adopción y validación de nuevas técnicas. El acceso temprano al conocimiento y a los datos puede ahorrar meses o años de investigación y tiempo de capacitación/implementación de tecnologías. Existen ámbitos de investigación en los cuales estas ventanas de tiempo están en conflicto con los objetivos perseguidos: emergencias médicas, agropecuarias y meteorológicas (Yozwiak et al, 2015). Es ahí donde la publicación inmediata, por ejemplo, en preprints de resultados y métodos biológicos en tiempo real para su integración pueden o no contribuir a la construcción de modelos predictivos acelerando la posibilidad de acción y respuesta orientado a mitigar/prevenir pérdidas o daños. Otros hallazgos que pueden ser depositados como preprints y tienen un valor imponderable en el avance científico son los resultados negativos, que son datos excluidos, medidas y condiciones no reportadas que no son incluidos en los artículos tradicionales (Teytelman, 2018). Estos conocimientos son esenciales ya que optimizan costos y previenen aquellos estudios orientados a perfeccionar desarrollos. En paralelo, es interesante destacar nuevas plataformas más específicas a la implementación de protocolos, que se alimentan de forma colaborativa y simultanea de la comunidad científica: por ejemplo Protocols.io, que fomenta la trasparencia, ciencia abierta y perfeccionamiento en tiempo real de protocolos de investigación. La ciencia abierta es un conjunto de prácticas diseñadas para hacer que los procesos científicos y los resultados sean más transparentes, accesibles y reproducibles para las personas/investigadores ajenos al equipo de investigación que las genera. Las preprints con sus atributos de accesibilidad y gratuidad fomentan la ciencia abierta (Bourne et al, 2017). Resulta alentador que varias instituciones reconocidas de generación y financiación de ciencia como el NIH o EMBL ahora consideren y valoren las preprints (https://grants.nih.gov/grants/guide/notice-files/not-od-17-050.html). Asimismo, las preprints están en concierto con nuevas iniciativas orientadas a mejorar las formas en que se evalúan los resultados de la investigación académica domo DORA que promueven que en la evaluación de producción científica el mérito debe ser juzgado por la calidad del trabajo y no por la revista donde se publica (https://sfdora.org/). El corolario a la noción de que las preprints permiten el acceso temprano al quehacer científico es que las preprints reflejan el estado actual del conocimiento. La adopción exponencial de las preprints redunda que más allá de la decisión personal/institucional de los investigadores de adoptarlas, los investigadores que no reflejen/citen en sus trabajos los últimos avances depositados como preprints, no estarán en línea con el estado del arte de su campo de investigación, ya que la prioridad de novedad tiene fecha cierta en las preprints (Kaiser, 2017).

 

Preprints en Argentina

La adopción de las preprints en Argentina es exigua. El principal servidor de preprints en ciencias de la vida (bioRxiv) solo contiene unas 150 publicaciones con autores argentinos y este número se reduce a solo unas decenas de artículos si se evalúan documentos con autores afiliados solo en nuestro país. Esto refleja que la mayoría de los adoptantes argentinos lo hacen en colaboraciones con investigadores extranjeros lo que podría sugerir que la decisión de utilizar estos servidores pueda no originarse exclusivamente en la argentina. Para tener una magnitud de la representatividad de los trabajos con autores argentinos en bioRxiv con respecto a la producción total en los últimos años, según Scimago en nuestro país se generan unos 2800 artículos anuales de investigación en ciencias de la vida, es decir que las 45 preprints depositadas a lo largo de 2017 en bioRxiv representan apenas un 1.6 % del total de producción en esta área del conocimiento. Sin embargo, en lo que va del 2018, ya se ha duplicado el número de trabajos de argentinos en este servidor, por lo que existiría una tendencia creciente en la adopción de estas plataformas, aunque a menores tasas que en países centrales. La Ley 26.899 de repositorios digitales institucionales de acceso abierto, promulgada el 3 de diciembre de 2013 plantea en su artículo segundo que los organismos e instituciones públicas de ciencia y técnica argentinas deberán establecer políticas para el acceso público, gestión y preservación a largo plazo, de datos primarios de investigación, para garantizar la disponibilidad pública de los resultados. La esencia de esta ley es que el conocimiento como un bien público, financiado por la sociedad, debe ser accesible a todos los ciudadanos. La implementación de esta ley a través de la creación de repositorios digitales ( http://repositoriosdigitales.mincyt.gob.ar/ ), abarcando más de 125 mil documentos en 25 repositorios, representa un gran avance en la política de ciencia abierta. Sin embargo, en numerosas oportunidades, esta expresión de deseo entra en conflicto con las políticas editoriales tradicionales, donde los investigadores ceden derechos de su producción, que son transferidos a las revistas científicas. Es aquí donde las preprints aparecen como una herramienta apropiada para salvaguardar el acceso abierto a la producción científica nacional: al depositar un trabajo de investigación en un servidor de preprints (previo a su envío a una revista de ciencia), los investigadores mantienen todos sus derechos sobre su producción, a la vez que obtienen una fecha cierta de deposición que ampara sus reclamos de prioridad, lo realizan de manera totalmente gratuita y su trabajo será accesible para todo lector, ya sea académico o público general, también de forma gratuita. En un contexto de restricciones presupuestarias en el sector de ciencia y técnica, no es menor resaltar que el sistema argentino destina en suscripciones a revistas científicas tradicionales para acceder a su producción cada año 22 millones de dólares (Viano, 2018), y otra suma considerable en gastos asociados a la publicación en estas revistas. También es necesario aclarar, que la evaluación de pares es un sistema que depende de forma excluyente en el trabajo no remunerado de investigadores que peritamos el trabajo de colegas. En muchos casos para revistas de editoriales multinacionales que lucran a partir de este trabajo. Este documento no es una crítica al sistema de evaluación de pares. Las preprints no vienen a remplazar la evaluación de expertos como sistema de refrendación de investigaciones, sino a proveer nuevas plataformas de evaluación colaborativa/comunitaria orientadas a ampliar el escrutinio de los productos científicos. Creo que a mayor número de investigadores que tengan la posibilidad de evaluar un trabajo (en contraste con los 3-4 expertos que valoran un manuscrito en cualquier revista tradicional), mayor será la vara de certidumbre asociada a las afirmaciones de cualquier investigación, y esto solo es posible si existe un acceso completamente abierto a la producción científica. El investigador argentino puede atesorar beneficios directos e indirectos de la adopción de preprints. Al utilizar un servidor de preprints puede diseminar y visibilizar de forma rápida los frutos de su investigación, acelerando la innovación y el avance científico. Esta visibilización y la posibilidad de comentar/revisar estos documentos públicos estimulan el intercambio sinérgico entre investigadores y la generación de nuevas colaboraciones. Así mismo, la gratuidad del sistema implica un menor gasto de recursos. Se entiende que el investigador al no estar sujeto a los vaivenes del sistema editorial de evaluación de pares en revistas y que su producción puede estar disponible al público en la etapa de envío a revistas especializadas, redundará en la posibilidad de reflejar para los organismos de supervisión/evaluación, la productividad de sus investigaciones en tiempo real. Es necesario que los organismos de ciencia y técnica argentinos como el CONICET y el INTA promuevan e incluyan como medida de productividad las preprints. De manera indirecta, el investigador argentino al acceder a preprints se beneficia del intercambio dinámico de protocolos de trabajo, acelerando el acceso a nuevos métodos y herramientas de investigación y este acceso inmediato a la producción de pares disminuye el gasto redundante en temas estratégicos (redescubrir la rueda). En síntesis, el acceso libre a las preprints influye en la cultura académica mediante el intercambio abierto de conocimiento a favor de una mayor democratización de la ciencia.

 

Aumentar la transparencia y el acceso abierto

La diseminación rápida y precisa de la investigación científica acelera la innovación y el avance sostenido del conocimiento. Las preprints surgen como modelos/plataformas efectivas de difusión de la investigación, en tiempos de saturación del sistema clásico de evaluación de pares en revistas. Los beneficios de las preprints incluyen el fomento de colaboraciones científicas, revisión comunitaria, versionado en tiempo real de los productos de investigación: manuscritos vivientes, optimización y reducción de recursos económicas destinados a ciencia y técnica. Las preprints aumentan la transparencia, el acceso abierto a avances científicos y complementan la revisión por pares tradicional. La adopción de preprints integra la productividad de los recursos humanos del sector académico y técnico de manera sustentable y en consonancia con nuestras leyes de acceso a la información científica generada y financiada desde el estado.

 

 

Referencias

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Cobb, M. (2017). The prehistory of biology preprints: a forgotten experiment from the 1960s. PLoS biology, 15(11), e2003995.

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