PLANTACIONES FORESTALES

Regar con efluentes reduce la contaminación y potencia en un 30 % su crecimiento

En la localidad entrerriana de Colonia Ayuí se reutilizan más de 42 millones de litros por año de efluentes cloacales tratados, con altos niveles de nitrógeno y fósforo, beneficiando el crecimiento del Eucalyptus grandis. Este logro mejora la calidad del agua del lago y de vida de 3.000 vecinos y turistas afectados por las frecuentes floraciones algales del Lago Salto Grande, antes, receptor del recurso.

Regar con efluentes reduce la contaminación y potencia en un 30 % su crecimiento

Por su bajo mantenimiento, la simplicidad de su manejo, la poca energía que requiere y la eficiencia en la remoción de patógenos y materia orgánica, las lagunas de estabilización son de los tratamientos de aguas cloacales más difundidos en el mundo. Sin embargo, estos efluentes, una vez tratados, conservan altas concentraciones de nutrientes que contribuyen a la proliferación de ciertas algas en las aguas receptoras.

Este es el caso de la localidad entrerriana de Colonia Ayuí donde más de 3.000 vecinos y emprendimientos turísticos se ven afectados por las frecuentes floraciones de algas nocivas en el lago Salto Grande, receptor de más de 42 millones de litros de aguas tratadas por año

A través de la ONG Salto Grande Ambiental, algunos vecinos se acercaron al INTA en busca de una alternativa. Así, basados en experiencias de otras partes del mundo, los especialistas decidieron reutilizar el agua residual para regar plantaciones forestales de un campo de la zona, con amplias ventajas.

No fue de un día para el otro, desde el año 2011 que llegó la inquietud hasta que se puso en funcionamiento llevó casi 4 años y el esfuerzo, coordinación y aporte de varias organizaciones e instituciones: la municipalidad de Colonia Ayuí, la Universidad Tecnológica Nacional, Masisa Argentina, los ministerios de Ambiente y de Ciencia y Tecnología de la Nación y CTM Salto Grande, entre otros.

“Como cualquier efluente cloacal así tratado, las aguas residuales tienen altos niveles de nitrógeno y fósforo”, detalló Natalia Tesón –investigadora del INTA y UTN FR Concordia, Entre Ríos– quien, además, puntualizó que “se trata de los mismos nutrientes utilizados para fertilizar las especies forestales cultivadas en nuestra zona, al momento de la plantación”.

“A partir de esta experiencia piloto, observamos que hubo un incremento del 30 % en el volumen de los árboles, en comparación con las parcelas que no recibieron este riego”, subrayó Tesón quien, además, señaló que “los monitoreos indicaron aumentos positivos para algunos nutrientes en el suelo”.

Los investigadores no dudan en destacar el logro que permitió mitigar el impacto ambiental que generaba el vuelco de las aguas tratadas al lago, mejorar la calidad de vida de los vecinos y de los recursos hídricos, al tiempo que se benefician, ampliamente, las plantaciones forestales.

Si bien el riego con aguas residuales es una técnica ampliamente difundida en el mundo, en nuestro país existe una experiencia muy interesante en la ciudad de Mendoza, pero, aún es poco utilizada. “Se trata de la primera experiencia de estas características en la región litoral que sirve de modelo y ejemplo para ser implementada en otras localidades”, argumentó.

“Uno de los aspectos más importantes a destacar de esta experiencia fue el trabajo mancomunado de un conjunto de actores sociales e instituciones en busca de una solución a un problema que afecta a todos”.

 

Un proyecto sustentable, gota a gota

Las aguas residuales, 42 millones de litros anuales, que anteriormente al proyecto eran volcadas al lago Salto Grande, son reutilizadas para regar una plantación forestal de Eucalyptus grandis. Para esto, se implementó un sistema de bombeo y transporte desde donde antes se la descargaba hasta el campo, a 2 kilómetros de distancia.

El lote cuenta con un reservorio de 50 mil litros y un equipo de riego. El agua se distribuye mediante goteros que erogan 3,6 litros por hora mediante un lateral de riego en cada línea de plantación cada 3 metros y los goteros se encuentran distanciados a un metro en el lateral.

Para evaluar el crecimiento de la plantación, se instalaron 5 pares de parcelas con y sin riego, donde se registra el diámetro y la altura de los árboles cada tres meses. Anualmente se toman muestras de suelo de las parcelas con y sin riego para evaluar los cambios ocurridos.

A su vez, se monitorea de manera bimestral la calidad del agua subterránea y anualmente las propiedades del suelo para lo cual se determina el pH, la conductividad eléctrica (CE), el fósforo disponible (Pd) y los cationes en el extracto de saturación: calcio (Ca), magnesio (Mg), sodio (Na) y potasio (K) y la relación de adsorción de sodio (RAS).