El impacto de integrar Scopus

Revista RIA: el desafío de comunicar

Su ingreso a la base de indexación más importante del mundo, le permite a los integrantes del Comité Editorial analizar el lugar de las revistas científicas especializadas como herramientas para de difusión y promoción de la generación de conocimiento en agroindustria.

Por Mario Migliorati
El desafío de comunicar. Entrevistados Carlos Di Bella y Miguel Taboada

“Escribir es desarrollar una competencia y publicar es aceptar una discusión”, afirma Carlos Di Bella (47), director del Instituto de Clima y Agua del INTA y presidente del Comité Editorial de la Revista de Investigaciones Agropecuaria (RIA), quien junto a Miguel Taboada (61), director del Instituto de Suelos y miembro del Comité, reflexionan acerca de los procesos que involucran la publicación en revistas científicas.

En la entrevista, los investigadores de INTA – Conicet analizan el impacto que tiene el ingreso de la principal publicación del INTA a Scopus, la mayor base de resúmenes y referencias bibliográficas de literatura científica revisada por pares. Consideran que las tendencias en investigación y publicación científica evolucionan constantemente así como sus herramientas de evaluación, por lo que RIA se abre camino frente a una nueva perspectiva en evaluación de revistas científicas.

Sobre cómo y dónde publicar “depende de la revista”, señalan tras referirse a que en esta elección se requiere revisar el prestigio y reconocimiento de la publicación en la disciplina, verificar su indexación, su vinculación con una sociedad científica o institución reconocida, si posee alguna métrica reconocible; y saber quién es el editor y los miembros del comité editorial, su identificación y seguimiento.

Las 30 mil revistas que publican más de 2 millones de artículos científicos cada año, conforman la oferta sobre la que deciden investigadores de todo el mundo para dar a conocer sus investigaciones. En ese universo que reúne a más de 2 mil editoriales se encuentra la Revista RIA que desde 1947 se consolida a nivel institucional.

 

¿Cuál es la percepción que ustedes tienen con respecto a la producción y la divulgación científica en el INTA?

Carlos Di Bella (CDB): Está dentro de nuestras metas de trabajo y muchas de nuestras evaluaciones y productos dependen de eso pero, sin lugar a dudas, todavía nos falta si nos comparamos con otras instituciones, con el nivel de publicaciones que tiene el CONICET. Evidentemente el esfuerzo es necesario para alcanzar ese nivel.

Miguel Taboada (MT): Hay que reconocer que no todo el INTA es igual. En ese sentido, un estudio de hace unos años de la revista de divulgación científica Ciencia Hoy, titulado: “Análisis bibliográfico de la investigación agronómica en la Argentina” -Volumen 12 Nº 70, Agosto - Septiembre, 2002-, se refería al estado de la investigación de las ciencias agropecuarias en el país. En esa “fotografía” o “diagnóstico”, que ya tiene algunos años y que con el tiempo cambió, dejaba en claro que dentro del INTA la difusión en revistas con referato presentaba una enorme diversidad. Se presentaban unidades con amplia potencialidad como la Unidad Integrada Balcarce y otras que no tenían el mismo desarrollo. Por tanto, queda abierta la pregunta acerca de: ¿por qué en un lado se genera más producción que en otro?

 

… aumentar el número de producciones, ¿es una capacidad a trabajar?

MT- Quizás en cuáles son los mecanismos. Porque lo que se analizaba –en la revista-, y no digo que sea la única fórmula, era que la Unidad Integrada Balcarce, conformada por el INTA y la Universidad Nacional de Mar del Plata. Allí se generaba un dinamismo en la producción científica que en otros lados no existía. Y esa podía ser una de las fórmulas.

El gran cambio es la globalización y hoy en día no estar o no aparecer es un problema; hay que hacer un esfuerzo grande para figurar en el radar, para que vean nuestras investigaciones.

CDB- Esto es de lo que hablamos cuando promovemos talleres de escritura de artículos técnicos y científicos, en muchos casos desde la Revista RIA para estimular la escritura en otros lugares del país dentro del INTA. Este proceso de la escritura es algo que se aprende de distintas maneras; pero en esos lugares donde se presenta una mayor tasa de publicación también hay mucho de imitación: un estudiante que mira a un becario, éste a su director y así se generan vínculos y liderazgos que fortalecen los procesos de aprendizaje de la escritura.

“La Revista RIA juega un rol institucional importante porque permite mostrar lo que se hace en nuestra institución”. (Carlos Di Bella)

Estos procesos, ¿tienen que asumirse como naturales del investigador?

MT- El verdadero problema que hay es cuando esto se torna una carga. Cuando ingresamos en agronomía, veterinaria o ciencias biológicas lo hacemos por vocación. En parte, esto representa un juego y cuando nos piden la otra parte, que es ponernos a escribir, deja de serlo. Y la clave es sentir que lo que hacemos es divertido, lo que no quiere decir que no se haga seriamente. Y la gran clave es cuando se descubre algo que no se sabía, hecho que es estimulante y ayuda a seguir adelante. Cuando se convierte en rutina… se perdió el juego.

CDB- Evidentemente hay gente que se toma esto como un trabajo. Conozco muchos investigadores que se proponen publicar 1 o 2 artículos científicos por año y lo logran. Pero si a esto le agregas el gusto de hacerlo, toma otra dimensión. Además de que nos debe gustar lo que hacemos, tiene que haber deseo y ganas de publicar y de dar a conocer lo que se hizo, que se sepa lo que se logró y que los demás puedan opinar al respecto.

 

 

¿Cómo creen que la Revista RIA contribuye en la difusión del conocimiento?

CDB- En esta nueva etapa pero también en las anteriores, la Revista RIA juega un rol institucional importante porque permite mostrar lo que se hace en nuestra institución. De un lado a los investigadores para conocer qué líneas de investigación se desarrollan y, a su vez, para dar a conocer a la sociedad lo que hace el INTA.

Esperamos que esta nueva etapa, integrada a estos sistemas de indexación internacional como es Scopus, le otorgue otro nivel a la publicación como la posibilidad de trascender la institución y las temáticas. Esto representará un salto cualitativo para la revista y para los investigadores que publican, en cuanto a la calidad y cantidad de artículos.

MT- Un hecho notable es que la Argentina debe ser el único país agroexportador destacado que, como jugador mundial, no contaba con una revista de igual alcance a diferencia de los Estados Unidos, que cuenta con varias revistas, Australia, Francia como otros integrantes de la Unión Europea.

En Argentina cada facultad de agronomía cuenta con una publicación con distintos niveles de aceptación y calidad. Y el INTA venía con una revista con una historia muy rica pero, también, con sus más y sus menos históricamente. Por lo que aparecer en Scopus es un salto de calidad importante, que nos hace jugar en el mundo y es el puntapié inicial para que el país tenga su gran revista de agricultura en ese escenario.

“Aparecer en Scopus es un salto de calidad importante, que nos hace jugar en el mundo”. (Miguel Taboada)

¿Qué cambia para la Revista RIA su incorporación en el sistema de indexación de Scopus?

MT- El cartel Scopus pesa enormemente entre los investigadores. En primer lugar porque agrupa a más de la mitad de las revistas a nivel global; y, en segundo término, nos guste o no, nos califica en base a la cantidad de veces que nos leen y citan. Ecuación de la que surge el índice h (h-index, en inglés), el cual nos dice en los últimos años: cuántos trabajos hemos publicado y cuántas citas hemos recibido por cada uno.

En algunos organismos, este índice h señala el reconocimiento que alcanza un investigador, aunque debe también señalarse que posee sus limitaciones por lo que existe riesgo en considerar el reconocimiento de un investigador solo por este índice. El índice h se relaciona también con el factor de impacto que tiene la revista, aunque tampoco hay que quedar esclavo del impacto de una revista, ya que depende mucho del tipo de publicación y su disciplina. Y vale un ejemplo. En ciencia, una revista que trabaja sobre temáticas referidas al SIDA tiene un alto impacto por el número de lectores que alcanza, mientras que para una disciplina como, por ejemplo, la horticultura alcanzar ese mismo nivel de impacto es imposible, porque la lee un grupo más reducido.

Y si bien Scopus es de los más importantes, no es la única plataforma que clasifica y califica a las publicaciones. Por otro lado, estos índices tienen sus críticas pero es el que se usa en los organismos de ciencia y tecnología.

CDB- En Scopus confluyen tecnología, circulación de esa tecnología, información y disponibilidad de la misma, y todo coincide para que estos sistemas permitan tener trazabilidad de las publicaciones hechas. De cada artículo publicado se puede conocer quién lo publicó, quién lo leyó, cuántas veces lo citaron y en dónde; todos elementos que en cierta medida dan una idea acerca del grado de aceptación de lo que publicamos. De esta manera se alcanza una dimensión que no era posible antes con la tecnología que se contaba.

 

- Con este artículo: Scopus, un objetivo alcanzado

 

Pero representa una pequeña porción de lo que es la producción científica…

MT- Propuesto así, uno pensaría que esto es algo inalcanzable. Pero que RIA se involucre con este universo es algo muy importante. Quienes conformamos el Comité Editorial buscamos hacer este trabajo con seriedad pero, también, estimulamos y ayudamos a los investigadores jóvenes a que se animen a dar el primer paso. Priorizamos que la información genuina que se presenta en un artículo sea de calidad.

 

¿Cuáles deben ser las prioridades del investigador a la hora de elegir una revista donde publicar?

CDB- En parte tiene que ver con las charlas que generamos desde RIA. Allí señalamos que se deben identificar las editoriales dónde publicar, lo cual requiere de una búsqueda pero, sobre todo, de reconocer dónde no publicar como parte del ejercicio. Cuando el investigador ya generó el producto tiende a identificar cuál es la revista que mejor se acopla con ese trabajo. Se trata de ensamblar lo realizado, con el objetivo y la orientación que tienen cada una de las revistas en las que puede publicar. Con ese grado de compatibilidad se busca conocer qué factor de impacto alcanzan para determinar el nivel o público al que se llegará con la publicación. Esto es parte de un sinceramiento que se alcanza a partir del conocimiento del universo de publicaciones posibles. Donde el objetivo último es lograr grados de trascendencia cada vez mayores con la producción científica. Si se alcanza, es porque lo leyeron, aplicaron y usaron más investigadores.

MT- Un mensaje para los jóvenes que se involucran en esto, es ir contra el pensamiento mediocre. Este es el gran drama de la investigación. Asusta conocer que en las instituciones de ciencia y técnica hay personas que dicen: “Encontré estos resultados”, y, afortunadamente se parece a lo que encontraron los otros. Lo interesante es encontrar cosas distintas y, peor aún, mucha gente se asusta de encontrar cosas distintas. El investigador es quien tiene que encontrar caminos diferentes y avanzar en la frontera del conocimiento. En esto consiste erradicar el pensamiento mediocre.

CDB- ….Pero para que este tipo de pensamiento brote tiene que haber un ambiente propicio.

“El investigador es quien tiene que encontrar caminos diferentes y avanzar en la frontera del conocimiento”. (Miguel Taboada)

¿En qué medida la Revista RIA incluye a la investigación de orden social que se genera en la Institución?

MT- ¿Y la comunican en otros lados?

 

…Debería revisarse esta pregunta también…

MT- En los organismos evaluadores se plantea este tema y no es sólo de RIA. Hay que aceptar que las humanidades tienen otros caminos. Uno ve que profesionales en estas disciplinas, como son los sociólogos rurales, editan libros y es algo importante para la producción científica. Cuestión que en el ambiente que compartimos con Carlos –Di Bella-, donde hacemos investigación aplicada, pero en las que manejamos datos crudos, el capítulo de un libro es algo posterior al paper original.

El INTA incluye a las humanidades, por lo que debe abrir ese espacio necesario a las publicaciones pero, aunque parece obvio, debe hacerse seriamente y de igual manera chequeadas.

CDB- Ya pasa en la Revista RIA que la dimensión social aparece en trabajos que antes no la contenían. Vemos que proyectos de investigación incorporan la dimensión social y se la promueve para que integre los mismos, o, en tal caso, aparece cuando a través de estas se logra territorialidad.

 

 

¿Y cómo hace la revista para contener estas publicaciones?

CDB- Hace un tiempo comenzamos a prestarle atención a la producción de este tipo de trabajos. Hemos incorporado en el Comité Editorial especialistas en estas temáticas. Hemos atravesado distintos momentos, en un principio nos llegaban muchísimos trabajos del área de la fruticultura pero luego se ampliaron las temáticas que incluían la dimensión social, donde comenzaron a participar los grupos de extensión. Por lo que hoy es una necesidad contar con especialistas en estas temáticas aunque vemos, en un futuro no tan lejano, que vamos a requerir especialistas que puedan integrar todos estos conocimientos.

 

Y ante lo que señalan, ¿qué nuevos intereses y temas surgen?

MT- Hay distintos niveles. Hay temas que tienen una importancia local, con esto queremos decir que para un agricultor es importante qué dosis de nitrógeno tiene que aplicarle al trigo para maximizar un rendimiento, y el INTA tiene que hacer eso. Pero esto no es un conocimiento original. Hay que hacerlo pero para ello se debe trabajar con otros medios como, por ejemplo, un boletín técnico.

Evidentemente las demandas son otras. El gran tema del congreso de la ciencia del suelo que se realizó en Rio Cuarto –Córdoba- no fue cómo lograr más rendimiento, sino cómo afrontar los conflictos que aparecen en los límites urbano-rurales por las fumigaciones.

CDB- Veíamos en los trabajos que cuando el objetivo era publicar se le sacaba el máximo provecho a la cantidad de publicaciones. De un trabajo se trataban de publicar cuatro papers. Hoy, donde estos sistemas como Scopus permiten evaluar el grado de trazabilidad y de aceptación que tiene un trabajo, se busca la calidad antes que la cantidad. Ya no se busca publicar, sino que lo lean y que apliquen ese conocimiento.

“La política de una mayor inversión en ciencia y con repatriación de investigadores nos colocó en otra posición frente al mundo científico”. (Carlos Di Bella)

¿Cómo evalúan los últimos años de la ciencia y técnica nacional?

MT- Uno se encuentra con realidades como son las nuevas universidades. En la Universidad Nacional de Rio Cuarto, por ejemplo, la especialidad de suelos ha crecido muchísimo. Y es producto de una política y de que haya investigación de calidad. Si hoy se compara con veinte años hacia atrás, nos encontramos con gratas sorpresas de investigaciones que proceden de lugares donde antes eran impensadas.

 

¿Qué queda por delante?

MT- Lograr que la Argentina tenga un sistema de ciencia y técnica en el agro que acompañe en el mismo nivel a la agricultura y contribuya en mejorarla.

CDB- Sin lugar a dudas, la política de una mayor inversión en ciencia y con repatriación de investigadores nos colocó en otra posición frente al mundo científico. Tanto como para que no fuéramos a buscar afuera lo que podíamos hacer en el país, como también en la manera de relacionarnos con los otros. Una mayor inversión y disponibilidad de fondos catalizan otro tipo de relacionamiento, mucho más fuerte y profundo.

Por último, quiero señalar algo en lo que siempre reparamos en nuestras charlas: escribir es desarrollar una competencia y publicar es aceptar una discusión. Comprender esto es muy importante para el investigador.

 

Más información:

Carlos Di Bella

dibella.carlos@inta.gob.ar

Miguel Taboada

taboada.miguel@inta.gob.ar