Investigación en cultivos

Soja: la mancha púrpura es causa de preocupación epidemiológica

Con la participación del INTA y otras instituciones del país y del Brasil, investigadores identificaron la presencia de al menos tres hongos diferentes para esta enfermedad en América del Sur. La variación genética de estos agentes patógenos causa inquietud por la falta de eficacia y sostenibilidad de las estrategias de manejo. 

Fotos Eduardo Guillin y Matías Ottaviani -INTA Castelar-
Soja: la mancha púrpura es causa de preocupación epidemiológica

La mancha púrpura de la semilla es una patología presente en el país y en todas las regiones sojeras del mundo. Forma parte de las denominadas “enfermedades de fin de ciclo” y provoca importantes perjuicios a la producción, con pérdidas de rendimiento que pueden rondar hasta el 10 % en un lote, si el manejo resulta inadecuado.

Es una enfermedad que presenta una situación epidemiológica “mucho más compleja de lo que se pensaba originalmente, ya que no tratamos con una sola especie sino con varias, que además intercambian genes entre sí”, alertó Eduardo Guillin, del Instituto de Genética Ewald A. Favret (IGEAF, CNIA) del INTA Castelar.

Este especialista en redes filogenéticas alertó que “cuanto más dinámica es la relación entre las especies que constituyen el conjunto de agentes patógenos de una enfermedad, menos eficaces y sostenibles en el tiempo son las estrategias de manejo”.

La mancha púrpura de la semilla es una patología presente en el país y en todas las regiones sojeras del mundo.

Por esta razón, como integrante de un grupo de investigadores argentinos y del exterior, primero se propusieron caracterizar los patógenos y, más recientemente, conocer la naturaleza de las relaciones genealógicas y genéticas de los agentes que propician el desarrollo de la mancha púrpura de la semilla de la soja (SPSS, según sus siglas en inglés).

Estos trabajos de investigación están orientados al aprovechamiento y generación de estrategias para optimizar los programas de manejo en soja, así como controlar a los organismos perjudiciales, al conocer el grado, la magnitud, la dinámica y la estructura de la variación genética y taxonómica de este grupo de patógenos.


 La mancha púrpura de la semilla es una patología presente en el país
y en todas las regiones sojeras del mundo.

 

En uno de los trabajos compararon las secuencias de 70 especies de Cercospora con la información obtenida localmente y pudieron determinar, al menos, tres grupos de agentes que están actualmente presentes en América del Sur.

En tal sentido, la evidencia generada apoya la hipótesis de que “existe un intercambio genético que juega un papel importante en la evolución y dinámica de las especies de Cercospora en nuestra región”, indicó Guillin.

“No hay un único hongo que produzca la mancha púrpura de la soja. En Argentina, hay al menos dos; en Brasil, tres; en el Continente Americano cinco y a nivel global una cantidad no menor a ocho”, señaló el investigador, quien trabajó en el país en colaboración con Pablo Grijalba, Facultad de Agronomía de la UBA, y Alexandra Gottlieb, Facultad de Ciencia Exactas y Naturales de la UBA.

Los perjuicios a la producción pueden rondar hasta el 10 % en un lote, si el manejo resulta inadecuado.

Estos resultados, que fueron publicados en la revista internacional Mycological Progress bajo el título “Genetic entanglement between Cercospora species associating soybean purple seed stain”, podrían explicar la dificultad para lograr genotipos tolerantes a la mancha púrpura.

Esto es así debido a que “son más de uno los hongos a controlar, pudiendo tener cada uno de estos, por ejemplo, mecanismos de infección o virulencias diferentes”, explicó el investigador.

Por tal motivo, advierte que resulta necesario conocer tanto la fuente de resistencia como la variación del patógeno en cada región donde se llevan adelante programas de desarrollo de variedades con sanidad mejorada para esta enfermedad.


Las semillas de soja afectadas por la enfermedad,
"manchadas o no, portan el patógeno", dice Guillin.

 

Un agente conocido

Entre los patógenos causales de la mancha púrpura “las especies norteamericanas no han sido observadas en América del Sur, ni las sudamericanas en los Estados Unidos”, explicó Guillin.

En ese orden, resulta importante destacar que estos patógenos no están cercanamente relacionados entre sí.

“Si bien todos ellos pertenecen al género Cercospora, los resultados sugieren que los mismos habrían divergido hace 500.000 a 9 millones de años, dependiendo de los grupos analizados”, destacó. Algo que sucedió no solo antes del origen de la agricultura, sino también de la especie humana.

Las investigaciones relacionadas muestran que cada especie que compone el grupo de patógenos que provoca la mancha púrpura se emparenta con otras especies del género Cercospora procedentes de diversas geografías y hospederos vegetales. Este género tiene una larguísima historia de adaptación a diferentes situaciones ecológicas.

“Existe un intercambio genético que juega un papel importante en la evolución y dinámica de las especies de Cercospora en nuestra región” (Eduardo Guillin).

El advenimiento de la soja cultivada, “cuyos orígenes genéticos pueden remontarse a sólo 16 cultivares (es decir, que tiene una base genética muy estrecha), ha permitido que estos patógenos tan diversos la infecten de manera oportunista”, indicó.

Al desencadenar todos ellos síntomas comunes sobre el cultivo, esos patógenos han sido caracterizados a “ojo desnudo como un único agente etiológico, al que se denominó Cercospora kikuchii”, apuntó.

Se llegó así a generar un conocimiento de importancia para mejoradores como así también para las empresas que producen fungicidas, ya que, contrariamente a lo que se consideraba hasta el momento, la gran variación y dinamismo del grupo permite que los patógenos se adapten rápidamente a diferentes medidas de control.

Estudios realizados previamente en los Estados Unidos habían ya detectado una alta frecuencia de cepas resistentes a fungicidas de las familias de las benzimidazoles y estrobirulinas.

Asimismo, esa gran variación permite explicar “por qué no se logran cultivares resistentes”, remarcó Guillín.


Actualmente, Eduardo Guillin trabaja en epidemiología de esta y otras enfermedades. 

Hecho que no sólo se refiere a que en las parcelas cultivadas pueden encontrarse poblaciones del hongo mixtas, es decir, más de un patógeno en cada lote; sino que “además, al intercambiar genes, éstos podrían incrementar su capacidad patogénica y su adaptación a una posible tolerancia hacia los materiales comerciales y experimentales”, apuntó Guillin.

En la actualidad y debido a cuestiones de costo en el manejo de enfermedades de la soja, “existe generalmente una diferencia entre el momento de infección y las fechas de aplicación de las medidas de control de este patógeno”, comentó.

El desarrollo de la enfermedad en el cultivo resulta en una merma significativa en el rinde, debido a la pérdida de superficie fotosintética que genera un déficit en el llenado. A ello se suma que la mancha púrpura reduce la calidad del grano de soja e introduce un factor de patogenicidad hacia la próxima campaña, ya que las semillas, manchadas o no, portan el patógeno.

“Son más de uno los hongos a controlar, pudiendo tener cada uno de estos, por ejemplo, mecanismos de infección o virulencias diferentes” (Eduardo Guillin).

Debido al aumento de la importancia del tizón de la hoja y la mancha púrpura de la soja en las últimas campañas agrícolas, tanto el INTA como la Universidad Nacional del Noroeste de la provincia de Buenos Aires (UNNOBA) llevan adelante estudios relacionados con la transmisión de semilla a plántula, prueba de fungicidas biológicos y químicos y ensayos a campo para determinar momentos de aplicación y eficacia de fungicidas.

En este sentido, según Guillin “las capacidades instaladas en los equipos de trabajo pueden resultar particularmente útiles ya que es imprescindible, para obtener conclusiones precisas, conocer adecuadamente la identidad del patógeno bajo análisis, más que incorporar a ciegas tecnología o genética provenientes del exterior”.